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	<title>Comentarios en: A los jóvenes progresistas</title>
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	<pubDate>Wed, 20 Aug 2008 10:18:31 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Susana</title>
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		<dc:creator>Susana</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Nov 2006 13:09:58 +0000</pubDate>
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		<description>"El viejo y algo aristocrático del PR de los años 50, el tema de la liberación sexual casi ni lo trata" 

Sí, igual que ahora en Ciutadans el tema de la droga... para desgracia de Savater y cia. 

"Y en cualquier caso, hubiese sido demasiado esperarse una cosa así, o lo que es peor pretenderlo de aquellos radicales"

Sí, los viejos radicales a la francesa. El gran Carreras o el jacobino Espada... por no hablar de los "radicales de Ateneo". 


"En 1975, dieciesiete años después, el epigrama “A algunos radicales” y pocos días después de su muerte, el mismo Pasolini reconoce, esta vez con una generosidad y un énfasis incluso evangélico, el cambio político y antropolóogico del radicalismo: “Habéis logrado hallar formas alternas y subalternas de cultura en todas partes: en el centro de las ciudades y en las esquinas más remotas, más muertas, más infrecuentables: no habéis tenido ningún respeto humano, ninguna falsa dignidad, y no habéis consentido ningún chantaje. No habéis tenido miedo ni de rameras ni de publicanos ni - lo cual es mucho - de los fascistas….”

Lo que en resumidas cuentas dice Pasolini es: no os ha dado miedo el escándalo. Lo que el poder utiliza como arma, el nuevo radicalismo, lo asume sobre sí y lo anula en nombre de la libertad. En otras palabras, le da un revés al instrumento de la vergüenza, retuerce la contradicción contra los adversarios, y para hacerlo acepta pringarse. Renace pero ensuciándose, el Partido radical, en manos de estos jóvenes progresistas a los que las fotos de época retratan vestidos con decoro burgués tras palcos con un anacrónico cabezón con el gorro frigio"

Entendido, cocina, pero los "jóvenes" habían entrado en el viejo partido.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;El viejo y algo aristocrático del PR de los años 50, el tema de la liberación sexual casi ni lo trata&#8221; </p>
<p>Sí, igual que ahora en Ciutadans el tema de la droga&#8230; para desgracia de Savater y cia. </p>
<p>&#8220;Y en cualquier caso, hubiese sido demasiado esperarse una cosa así, o lo que es peor pretenderlo de aquellos radicales&#8221;</p>
<p>Sí, los viejos radicales a la francesa. El gran Carreras o el jacobino Espada&#8230; por no hablar de los &#8220;radicales de Ateneo&#8221;. </p>
<p>&#8220;En 1975, dieciesiete años después, el epigrama “A algunos radicales” y pocos días después de su muerte, el mismo Pasolini reconoce, esta vez con una generosidad y un énfasis incluso evangélico, el cambio político y antropolóogico del radicalismo: “Habéis logrado hallar formas alternas y subalternas de cultura en todas partes: en el centro de las ciudades y en las esquinas más remotas, más muertas, más infrecuentables: no habéis tenido ningún respeto humano, ninguna falsa dignidad, y no habéis consentido ningún chantaje. No habéis tenido miedo ni de rameras ni de publicanos ni - lo cual es mucho - de los fascistas….”</p>
<p>Lo que en resumidas cuentas dice Pasolini es: no os ha dado miedo el escándalo. Lo que el poder utiliza como arma, el nuevo radicalismo, lo asume sobre sí y lo anula en nombre de la libertad. En otras palabras, le da un revés al instrumento de la vergüenza, retuerce la contradicción contra los adversarios, y para hacerlo acepta pringarse. Renace pero ensuciándose, el Partido radical, en manos de estos jóvenes progresistas a los que las fotos de época retratan vestidos con decoro burgués tras palcos con un anacrónico cabezón con el gorro frigio&#8221;</p>
<p>Entendido, cocina, pero los &#8220;jóvenes&#8221; habían entrado en el viejo partido.</p>
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