Ahora Mariano (III)

También las palomas provincianas de la Plaza del Pilar han revoloteado mezquinas y arrogantes sobre un aguilucho que pensaban era halcón. Cuchillos largos segando cabezas de halcones en una ceremonia sangrienta y brutal. No vamos a dejar ni al apuntador. Vamos a devolverles todas las hostias que le dieron a Alberto en la jeta de Cobo. Además el jefe se quita de en medio después de la mascletá que acabar acabará, como acaban estas cosas, con un sonoro zambombazo en el congreso victorioso del centro confederal.

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