Asesinos
En la ciudad abierta los ataques de los Stukas eran contestados con la serenidad y firmeza de lo cotidiano. Los asesinos de Euskal Herria no son nadie para alterar la campaña electoral. Isaías Carrasco un exconcejal socialista que renunció a llevar escolta para dar testimonio victorioso frente a los gudaris merece el homenaje de lo cotidiano.
Repugnancia: Izquierda Unida/Ezker Batua gobernaba con los que hoy no han condenado el asesinato de Isaías. Merecemos una izquierda mejor y vencer el síndrome de estocolmo del que no se libera la vieja política. Aire.