Lawrence

El finde partimos, alegres de vida, de una duna con Lawrence, el héroe enamorado de la limpieza moral del desierto. Luego María F. me acompañó a casa: David, te van a atropellar. Le conté que Churchill había visto volar a Lawrence en el huracán de la historia y entonces, ella, paró un taxi. El sábado Maria Antonieta abandonaba su dni entre las sábanas. Quizá para borrar los susurros nefandos de su edad. El domingo nos mojamos en la breve tormenta, all is over!

!Todo acabó! Veloz carrera.
Galopada de galgo que se evade de la traílla
Vuelo de halcón, brinco de gamo.
Loco chocar de cascos que nos persiguen
Aire frío que transe y rechaza nuestro pulmón
Alborotado hablar de muchas lenguas

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