Manifiesto
Es hora de que callen los titanes y de que canten los humanos
Es hora de que dejemos de pensar que estamos aquí para salvar a nadie
Es hora de que renunciemos a imponer el bien que se resisten a traer las legiones de ángeles
Es hora de que nos miremos dentro y respondamos a una simple pregunta: ¿de cuántas cosas somos adictos?
Es hora de que salgamos millones a las calles, con flores a María
Es hora de que otros tantos compartan el vino de la vida
Es hora de que avisemos a los jueces y a la policía y les digamos que somos millones de delincuentes
Es hora de que les mostremos cuán ciegos están, abandonando oficinas y llenando las plazas
Es hora de que todos ustedes respetables gentes, se unan a nuestra causa
Es hora de que las cacatúas de la reacción se rindan a la evidencia de su fracaso mirándose al espejo
Es hora de abrir las prisiones a aquellos que sufren por leyes injustas
Es hora de que abandonemos el miedo y abracemos la libertad de que cada uno consuma la que necesite
Es hora de que despertemos y formemos un solo pavo real con toda la humanidad
Es hora de que las cosas vuelvan a ser como durante miles de año: no hay que legalizar nada. Hay que normalizar y reconocer la ebriedad
Es hora de tantas cosas que es hora de que exploten los corazones
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De libro que llega, del libro que rompe. El derecho a la ebriedad. Manifiesto libertario contra la prohibición. Por Javier Esteban.
December 6th, 2007 at 4:47 pm
[...] Ebrio de ilusión y esperanza, ya que los hacemos uso del derecho a la ebriedad no somos sólo Javier, David o yo, sino que algunos de los grandes maestros que he tenido en mi vida y por los que proclamo inmensa admiración como -en el libro aparecen entre otros, pero juntos y por este orden- Albert Hoffman, Antonio Escohotado, Fernando Sánchez Dragó, Fernando Arrabal -el cual, afirma, no necesita ni drogas ni medicinas para alcanzar la ebriedad-, Ernst Jünger y Alejandro Jodorowsky. [...]