Manolete
Hoy hemos visto a Manolete. La austeridad serena de sus gestos. La efigie. La verticalidad alumbrada por Dios. El enigma dramático y melancólico de su corpórea majestuosidad. La gravedad del misterio. El Monstruo entrañable con mamá a la que no conociamos. Su pitillera y yo allí embobado. Me lo ha dicho J.P: “Nada más grande que un torero”. Manolete hasta el domingo. Fuera, simples mortales decrépitos de lluvia. Dentro, jóvenes y mayores, aficionados y curiosos. Manoletinas de vida. Más al volver la esquina.
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Angustias Sánchez, qué pena, pena,
malhaya el toro que lo mató,
y no poder con tus besos
contener aquella hería
de aquel hijo de tu alma,
sangre de tu corazón…
Angustias Sánchez, qué pena, pena,
qué gran torero
se llevó Dios…
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Mayo 15th, 2008 at 11:14 am
Recuerdos de infancia:
Juncal.-Es bonita, ¿verdad? ¿A que es bonita la muerte de un toro bravo?
Búfalo.- Como decía mi compadre Romero Quesada, que en paz descanse, es solemne.