Manolete

Hoy hemos visto a Manolete. La austeridad serena de sus gestos. La efigie. La verticalidad alumbrada por Dios. El enigma dramático y melancólico de su corpórea majestuosidad. La gravedad del misterio. El Monstruo entrañable con mamá a la que no conociamos. Su pitillera y yo allí embobado. Me lo ha dicho J.P: “Nada más grande que un torero”. Manolete hasta el domingo. Fuera, simples mortales decrépitos de lluvia. Dentro, jóvenes y mayores, aficionados y curiosos. Manoletinas de vida. Más al volver la esquina.

Angustias Sánchez, qué pena, pena,
malhaya el toro que lo mató,
y no poder con tus besos
contener aquella hería
de aquel hijo de tu alma,
sangre de tu corazón…
Angustias Sánchez, qué pena, pena,
qué gran torero
se llevó Dios…

La Leyenda

One Response to “Manolete”

  1. Fernando Says:

    Recuerdos de infancia:

    Juncal.-Es bonita, ¿verdad? ¿A que es bonita la muerte de un toro bravo?
    Búfalo.- Como decía mi compadre Romero Quesada, que en paz descanse, es solemne.

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