My Friend

Se jubila y se marcha a su casa en USA. Te voy a pasar un cliente para h promo, ¿ok?. Ok. My friend es uno de los grandes profesionales del marketing internacional, con sede en Europa y EE.UU. No es un gurú, es un currante que tiene más y mejores clientes que Bassat. Un apasionado de nuestra patria. Un vividor en el mejor sentido de la expresión. A los 17 años ya hablaba español. Quería comerse España, dice. Lo que más le gusta de España son los bares de tapas, los toros -como debe ser- y sus amigos frikis, uno de esos soy yo. Una vez estuvo en Zaragoza y le lleve a un club de marketing local, se sentó, bostezó, miró a la chica que repartía noséqué y se levantó, vámonos al bar, ¿habrá bar, no?. Había. Cuatro escoceses y una clase magistral de política y marketing que sólo escuchamos el camarero y yo. El camarero, que había hecho noséqué máster de comunicación, ahora es amigo de my friend. My friend deja propinas de 50€ y luego te cuenta su teoría libertaria de la propina, que según él, debe sustituir al impuesto, cáncer de una vieja civilización puesta en jaque por un pingüino. Aquella noche acabamos a las 8 de la mañana comprando en un quiosco de Las Delicias una bio de Thatcher, a la que admira desde su peculiar diletancia libertaria. De los libdems siempre me hablaba mal, pero de Clegg habla mejor. Es amigo del tory snob. ¿Qué haces ahora, Deivid?. Lo de siempre, pero también estoy con Blogia y una revista universitaria de gran tirada y solera. Deivid, si fuese más joven compraría acciones de Blogia, con unas mejoras esa empresa de tus amigos es una bomba. Es la empresa española con más futuro de la red. Ahora me escribe más y hasta chateamos.

A los cinco minutos. Creo que ya pueden pasar los jamones, ¿no?. ¿Cómo?. Los jamones que ya pueden pasar por la aduana. Yoquésé. Ok, infórmate. Ok, my friend.

A los quince minutos. Deivid, ¿Puede llegar Blogia a los 3.000.000 millones de usuarios únicos en 2009?.

A los cuarenta minutos. Y recuerda, Deivid, la pirámide de Maslow es al marketing lo que la curva de Laffer a la economía, una soberana gilipollez. Vale, my friend.

A los cincuenta minutos. ¿Todavía siguen con sus chaquetas cruzadas y la insignia plateada los del club de marketing de tu pueblo?. Sí, y con el bigote años cuarenta. Encantador.

Yo de mayor quiero ser My friend.

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