Vía Radical Party:
Contra la probabilísima condena a muerte e inmediata ejecución del exministro iraquí Tareq Aziz, número 2 del régimen dirigido durante decenios por Saddam Hussein, Marco Pannella, parlamentario europeo y líder del Partido Radical Noviolento, ha iniciado desde medianoche del domingo 6 de julio una huelga de hambre.
Después de la extraordinaria victoria de la Resolución sobre la “Moratoria Universal de la Pena de Muerte”, aprobada por la Asamblea General de la ONU el 18 de diciembre de 2007, centenares de Parlamentarios de todos los posicionamientos políticos, Premios Nobel y personalidades de todo el mundo han apoyado la acción noviolenta y difundido o adherido al Llamamiento “Moratoria de la Pena de Muerte también para Tareq Aziz”.
En este momento, en Iraq, está en curso un proceso-farsa que, muy probablemente, llevará a la condena a muerte de Tareq Aziz, número 2 del régimen criminal guiado durante decenios por Saddam Hussein.
A Tareq Aziz, cristiano caldeo, se le ha negado toda garantía de procedimiento. Se ha quedado sin defensa, después que su abogado haya abandonado el país por miedo a ser asesinado, cosa que ocurrió con el abogado defensor de Saddam Hussein. Incluso se le ha prohibido a Tareq Aziz ser defendido por abogados extranjeros que habían pedido asistirle.
Siguiendo la extraordinaria iniciativa noviolenta, parlamentaria, institucional y de opinión pública que ha llevado a la aprobación de la “Moratoria Universal de la Pena de Muerte” por la Asamblea General de la ONU el 18 de diciembre de 2007, y, conformemente a este resultado histórico, considerable tanto desde el punto de vista humano como político, hoy afirmamos y pedimos: “Moratoria de la Pena de Muerte también para Tareq Aziz”.
No se trata de un simple acto humanitario, sino de un objetivo político preciso, concreto y puntual: la defensa del Estado de Derecho y de la verdad, de la legalidad y de la justicia en Iraq. Evitar la condena a muerte y la ejecución de Tareq Aziz, que -lo repetimos- arriesgamos que se produzca sin que tenga lugar un proceso digno de ese nombre, puede representar una ruptura de continuidad respecto a los métodos y prácticas corrientes en los tiempos de Saddam, además de asegurar verdad y justicia para todas las víctimas de su régimen, no sólo para aquellas por las que Aziz es hoy en justicia procesado.
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