pompas fúnebres políticas
Cuando Clemenceau era jefe de gobierno murió uno de sus ministros. No tardó en llamar un político ofreciéndose para sustituir inmediatamente al ministro fallecido. Sí, sí, le dijo Clemenceau, desde luego, pero eso no depende de mí, pongase usted de acuerdo con los de pompas fúnebres.
Estos días que los (aparatos)Â políticos cierran, todavía más, sus listas se suceden episodios lacerantes para la dignidad de los candidatos. Pero no hay un Clemenceau.
La política española está muy mal, la local va a la zaga. Vámonos con Savater.
—
April 8th, 2007 at 5:10 pm
La ley electoral dificulta el ascenso de un tercer partido, los medios tienen claras sus referencias y rechazarán cualquier nueva coordenada política (como vimos con C’s), la dinámica de confrontación de Pp y Psoe tampoco ayuda. Pero creo que es necesario que surja de una vez ese tercer partido.