Teruel
La batalla de Teruel. Ganar Teruel es ganar España, predicen los augures. Gana el PP. Habrá vuelco sin efecto dominó. En Teruel una resistente combate el bipartidismo jurásico.
La batalla de Teruel. Ganar Teruel es ganar España, predicen los augures. Gana el PP. Habrá vuelco sin efecto dominó. En Teruel una resistente combate el bipartidismo jurásico.
Marzo 6th, 2008 at 10:56 am
No sé si verías el debate de Aragón Televisión, pero María estuvo magnífica. No me extraña que Lanzuela haya preferido no ir a dos debates, al de Onda Cero y al de Aragón Radio. Debe pensar que ya tiene muchos años como para pasar malos ratos.
Un saludo
Marzo 6th, 2008 at 2:20 pm
Estuvo magnífica en sus aseveraciones, pero le faltan corregir muchos fallos. Estaba muy tensa, gesticulando en exceso, voz velada… además, no sé si le pasaba algo en la boca o eran los nervios, pero tenía agarrotado el labio inferior. Me gustaron sus palabras, pero no cómo las expresó.
Un buen orador no tiene que quedarse en un buen planteamiento de su posición. Para eso están las columnas de opinión de los periódicos, o los blogs. En televisión -como en los mítines- hace falta, además, una puesta en escena acorde con el entorno y con el texto a decir.
Marzo 6th, 2008 at 11:51 pm
Hola Ignacio,
La vi, y muy bien. De hecho no recuerdo, y he visto muchos debates, una actuación tan brillante y contundente.
Don Fernando es un perfeccionista con tendencia a ver el vaso medio vacío.
Eso le pasa por ver tanto la tele. 
Marzo 17th, 2008 at 2:03 am
David, amigo mío:
¿No te fijaste lo nerviosa que estaba? ¿Y la tensión que mostraba cuando hablaba con Lanzuela?
Hay una imagen de María Herrero que me cautivó. Una vez que escuchaba, creo, a Olga Hernández, mirada fija, dedos entrelazados, ambos codos apoyados en la mesa. Plano de perfil. Sus manos disimulaban la contundencia de su mandíbula. Imagen que transmitía seguridad. La seguridad de quien está convencida de lo que plantea. Cree en su ideario. Y se sabe intelectualmente muy superior a sus contertulios. Una ganadora.
Excepto cuando entraba al juego de Lanzuela, embistiendo desordenadamente para que el expresidente se luciese como contertulio pese a que el trasfondo que defendía -ninguna idea, únicamente defender el bipartidismo- no era tan sólido como las argumentaciones de María Herrero.
A María Herrero le falta mucho para poder encabezar un cambio. Si bien, con trabajo, puede llegar a conseguirlo.
Brindo por ello.